viernes, 9 de septiembre de 2011

Muerte del escultor Osvaldo Garrido Sarmiento

Despedida a Osvaldo


Ahora que el Hospital me queda cerca de la nueva casa
y ti te queda lejos, irremediablemente lejos, del taller de la población obrera
muy ferroviaria hasta hoy .
Y cuando cumples una semana en la cama 20,
Esa con vista al mar, al océano, al trabajo portuario
pero a ti poco te importa, estas ahí muriendo
a pesar de todo y todos te estás yendo.
En otro lugar de la ciudad yacen tus maderas nobles y comunes,
el alerce , la encina y el ciruelo verdón
es ahí donde el durmiente ferrocarrilero
adquiere una vida distinta a la del siglo pasado
Bustos de mujeres amadas y desamadas, Cristos ametrallados, animales protegidos en
formas clásicas y abstractas.
La lluvia de la mañana ha cambiado el itinerario,
en la hora de visitas me viene
a la cabeza el poema “Tarde en el Hospital “ de Carlos Pezóa Veliz.
Me da la impresión que las funcionarias de la entrada nunca lo han leído
Asimismo creo nunca entenderán el real significado de la frase “agua mustia”.
Cuando las caminatas envejezcan, y la calle no tenga aquel sabor a estero,
lejos de esas aguas ,y del nombre de las calles
donde las antiguas vecinas te vieron jugar.
Entre la desesperanza y sus relojes de pared, que solo marcan la hora adeudada
nuestros lugares volverán a estar limpios, más que nunca.
De reojo recordaré las veces que transité bajo ese pequeño arco del Triunfo
en la principal avenida de la ciudad .
Ahí quedarán solamente tus ocurrencias y los dibujos que brotan del mestizaje, de tus
ojos florentinos renacentistas y de tus pieses llolleínos, los de tus padres y de la familia
en la vieja y bullante estación ; quedará el “ Podium de los soñadores” .

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